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André Cruchaga


ver poemario de André Cruchaga

MUNDOVISIBLE

PARA MAGICA222, POR LA AMISTAD, LA NAVIDAD Y LA POESÍA.

I
Corre el humo del viento pectoral
Como el difunto que no encuentra sosiego
El polvo de los recuerdos se va haciendo montaña:
Cirios que ciegan candelabros que huyen...
Así pasa este triste tiempo tendido
En los brazos de la noche En las sombras del sueño
Centinela soy en el túnel del crepúsculo
El aire se extiende y quiebra emociones
El alma apenas se moja con los pañuelos del cierzo
Los ojos apenas ven las ásperas formas que pululan.

II
Clavada el alma en maderos oscuros
El tiempo a veces borra la ternura
Hasta las delgadas líneas que refractan los espejos
Hasta el invierno que acumula para repartirse
Nada aunque persiga es posible
Yo me alimento de difuntos y abismos
Nada me parece si no inauguro ombligos
Si no hay levadura en la luz de las semillas
En la noche desbordo los caminos:
Caen las palabras en una hamaca de piedras.

III
Estar de paso siempre noche y día
Escuchar la campanada e ir en su búsqueda
Luces apenas perceptibles en la niebla
Crepúsculos solitarios en la marcha
Estar de paso siempre como los pájaros
Que golpean su pecho en el estrépito del aire
Estar de paso solo como la noche
Sin posible regreso al atlas de las brasas:
Descender siempre con los ojos colgados
En la más fría red de telarañas.

IV
En el buche de las horas vacilan mis brazos
Hoy como ayer el remolino de los pensamientos
Cae en nudo de murciélagos
Es que nada nos pertenece ni sombras ni equipajes
El corazón se llaga en su sed ensimismada
Entre sombra y sombra que me aprisiona
Se rompen las sienes en los témpanos de lo oscuro
Amanece y sin embargo extensa es la red
Que aprisiona y honda la cárcava que espera
Por mi canto por mis raíces por mi equipaje.


V
“Dime cómo podré caminar desde ahora”
cómo hacer florecer las rosas del aliento
vivir sin injusticias y desalientos
beber leer amar sin tantos cansancios
tenerte y callar asumir tu presencia
persuadir a la noche en su hondura manifiesta
dime cómo reconozco los pies cuando busco el alba
tus poros silbando entre bramidos y jadeos
dime mientras nuestras irradiaciones
no caigan en las cáscaras sumergidas del naufragio.

VI
“Hay un mundo esptantoso” ¡Un suspiro!
Sensación cónica sensación de hoguera
Sensación de ningún viento sensación de nada
Pozo de la realidad en que me hundo
Pozo nauseabundo la realidad
Que nos sumerge en su húmedo océano
Hay un mundo espantoso ¡El crepúsculo se agita!
La luna sofoca su lúgubre piel
Mientras mi itinerario de fría herrumbre entra a la Nada:
Al reloj de la noche sostenido en el puño.

VII
Sin pozo donde beber la lluvia
Monocroma del verano con grietas
Esta conciencia vertiginosa del ocaso
Que absorbe las herraduras del olvido
Estoy absorto ahora ante la luz
Estoy absorto también por ser y no ser:
Cauce interminable de un anhelar oscuro
Hacia féretros desmoronados en su arquitectura
Como un jardín de fragancias delirantes
El rumor pasa más lento que un suspiro extenuado.

VIII
“!Qué silencio se ha hecho de pronto!”
El corazón ha perdido sus violines
Y sólo es atuendo de melancolías
Aquí pasó todo pero han quedado los nudos
De las voces las sombraa absortas
Los brazos ávidos y el sudor errante
Mi memoria envejece en sus cerraduras
Mi manera de mirar se ha vuelto distraída:
Ha siglos que suspira ante el follaje
Ha siglos que mi sique sangra.


IX
He de ir he de marcharme al final
Todo a un poderoso laberinto de asombros
Mi espíritu envuelto en la hojarasca del silencio
En los tiempos que absorben otras formas
Hace falta claridad para salvar el pensamiento:
Hace falta que la vida sea sueño
Que tiempo y espacio no nos nieguen
Por eso a veces asumo la lección de la audacia
Y horado este mundo vacío:
La vida con sus temblorosas pústulas.


X
Todos los silencios caen en mi pecho
Mientras las realidades se desvanecen en los pies
Ahora mi lenguaje está maltrecho
Y susurran los gusanos de la desesperación
Cuerpos y almas frente a mí caminos
Un día dejaré todo un día hasta mi nombre
Caerá en el pozo de las imperfecciones
Alma me digo aunque no exista
Ve y descubre la luz entre viento y marea.

XI
Ni el mar ni los ríos desfiguran sus aguas
Eternos e inmensos en su empeño
Nunca en acecho nunca persiguiendo
Están allí en su límpida fluidez
Más interminables que los ríos del tiempo
Yo me adhiero a ellos conmovido
Pero también porque pertenezco a su grito:
A esa voz de estrépitos y desplomante
De hoguera líquida de olas y retumbos
Yo me adhiero a la locura de la libertad
Con su lenguaje de furtivos sueños
Con sus piernas chapoteando en todos los sitios
Hasta ser definitiva comida para todos.


XII
Creo en el aire y sus raudales
En esa voz que gime completamente móvil
Entre los árboles eco de reminiscencias
Dejad entonces que persevere aquí mi paz
Mi paz y mis leyes y mis censuras
Al fin he aprendido la lección sin brida
Del agua y la tierra con suma sensatez
Dejadme continuar el tiempo es corto
Desde hoy empiezo a temblar por esta edad insonme
Y a ver la luz en cada noche que pasa.


XIII
El agua murmura en sus secretos
La vida en sus propios ahogos
Alma mía de niño con capirucho y piscucha
Que nunca alcanza al pájaro en su sino alado
Junto a los ríos cuelga mi alma
El destino es como un deseo desconocido
¡Ah la noche asumiendo mi conciencia!
¡Ah la noche murmurando siempre como olas
apenas descifro las palabras [intensidad y altura]
como el soneto de Vallejo que me atollo en el gemido.

XIV
Horas que disgregan nuestra sique
Horas que florecen como el anhelo
Días que van como hojarascas
Días resplandecientes como espejos
Semanas que vuelan y estallan
Semanas audibles y multicolores
Meses como una página en blanco
Meses como una pintura de Joan Miró
Años que brotan como mariposas
Años chamuscados como nuestra Patria.


XV
El sol está hecho de vocales ardientes
La luna de húmedas cenizas menguantes
Las estrellas de religiosa pedrería
Los cometas de un oleaje de destellos
Y frente a todo esto la palabra:
¿De dónde surgió con espejos y entuertos?
¿De la lava zodiacal de la sed?
¿De los tiempos y sus ficciones?
¿De la realidad con sus múltiples ventanas?


XVI
“Mi casa fueron mis palabras, mi tumba el aire”
la noche me habla me habla el alba
y en ambos instantes del destino
la palabra me empapa suavemente
con sus aguas y rizados chupamieles
son mi casa dice Octavio Paz
¡Qué más decir! ¡Qué agregar! Aquí está todo
por ello son tan habituales que en el aire
van aladas hojas de álamos
que recojo o despojo del murmullo del tiempo.

XVII
Pasó la tormentosa noche del alma
Pasaron tempestad y huracanes fieros
Durante días me enfrenté al crepúsculo
Durante noches combatí a los relámpagos del alma
A bordo de mis sueños las desgracias
Era tal todo que no sonaban las campanas
Días enteros tenían nubes funerarias
Desde la casa o el monte la zozobra
Los cuerpos salpicados con las ventiscas del plomo
Y la noche entera tendida sobre la vida.


André Cruchaga

Copyright © Todos los derechos reservados.

Publicado el: 14-12-2003
Última modificación: 00-00-0000


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