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YESS.


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MI SOLEDAD Y MI SILENCIO

Cae la noche con su obscura bruma, sólo palpitan las estrellas y la plateada luna, única reina del ébano que nos baña dentro del silencio.

Un Ángel solitario de alas rotas se encuentra en medio de la obscura soledad de su habitación, sólo se escucha su respiración y en la obscuridad se ven brillar lágrimas que corren por sus mejillas que transpasan los poros y se funden en su dolida alma...
¿Qué piensas Ángel de alas rotas? _Preguntó el silencio.

Él Ángel levanto su cabeza que yacía sobre sus rodillas y preguntó
¿Dónde estas? ¿Por qué no me dejas verte? _si el silencio siempre calla... ¿Por qué te oigo?

_Oh Dios!, esta soledad me está enloqueciendo y continuó en silencio, abrazando sus piernas, oía
al viento a través de su ventana, cuando éste hablaba con las hojas de los árboles, sólo se adentraba más en él y de pronto oyó una voz.

_¿Por qué si te sientes solo, no dejas que yo te abrace?

Él preguntó_ ¿Quién eres? ¿Aun eres tú silencio?...

La voz contestó _Desde el vientre de tu madre he estado contigo. ¿No me conoces?

Él ángel con sus manos tapaba sus oidos y aun así seguía escuchando esa voz.

_Cuando sueñas, te olvidas de mí, tratas de apartarme, pero sólo me callo y reposo en medio de tu pecho junto a tu mudo silencio, espero tu regreso... ¿Quién soy?

_No puede ser, si en mí te he sentido, más nunca te había escuchado Soledad... Ah tú, una vez más en mí, de mi cuerpo has hecho tu morada...

Su rostro se cubrió con la sombra de la soledad, sus ojos se empañaron y de tristeza se vistieron, sus labios comenzaron a secarse, como las hojas de los árboles en el otoño, se sentía desfallecer, de pronto una luz, iluminó su rostro por un instante y él pestañeó encandilado y tapó su cara, paso las manos por su rostro y al bajarlas sigilosamente, sus lágrimas humedecieron sus labios y una sonrisa se dibujó, de ese esplendor una chispita le devolvió el brillo a sus ojos... ya casi amanecía...

Él exclamo

_ ¡Oh Dios! que grande eres, ya se quien eres luz, eres esperanza, hilos de sueños y de ilusión que bordan mis alas rotas, incitándome a salir con el alba de un nuevo día a buscar ese viento que guie mi vuelo en el infinito azul. Gracias silencio, gracias soledad, con vuestra visita me pude adentrar en la profundidad de mi ser y ser más fuerte para salir a vencer...



YESS.

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Publicado el: 28-07-2005
Última modificación: 00-00-0000


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MI SOLEDAD Y MI SILENCIO

Cae la noche con su obscura bruma, sólo palpitan las estrellas y la plateada luna, única reina del ébano que nos baña dentro del silencio.

Un Ángel solitario de alas rotas se encuentra en medio de la obscura soledad de su habitación, sólo se escucha su respiración y en la obscuridad se ven brillar lágrimas que corren por sus mejillas que transpasan los poros y se funden en su dolida alma...
¿Qué piensas Ángel de alas rotas? _Preguntó el silencio.

Él Ángel levanto su cabeza que yacía sobre sus rodillas y preguntó
¿Dónde estas? ¿Por qué no me dejas verte? _si el silencio siempre calla... ¿Por qué te oigo?

_Oh Dios!, esta soledad me está enloqueciendo y continuó en silencio, abrazando sus piernas, oía
al viento a través de su ventana, cuando éste hablaba con las hojas de los árboles, sólo se adentraba más en él y de pronto oyó una voz.

_¿Por qué si te sientes solo, no dejas que yo te abrace?

Él preguntó_ ¿Quién eres? ¿Aun eres tú silencio?...

La voz contestó _Desde el vientre de tu madre he estado contigo. ¿No me conoces?

Él ángel con sus manos tapaba sus oidos y aun así seguía escuchando esa voz.

_Cuando sueñas, te olvidas de mí, tratas de apartarme, pero sólo me callo y reposo en medio de tu pecho junto a tu mudo silencio, espero tu regreso... ¿Quién soy?

_No puede ser, si en mí te he sentido, más nunca te había escuchado Soledad... Ah tú, una vez más en mí, de mi cuerpo has hecho tu morada...

Su rostro se cubrió con la sombra de la soledad, sus ojos se empañaron y de tristeza se vistieron, sus labios comenzaron a secarse, como las hojas de los árboles en el otoño, se sentía desfallecer, de pronto una luz, iluminó su rostro por un instante y él pestañeó encandilado y tapó su cara, paso las manos por su rostro y al bajarlas sigilosamente, sus lágrimas humedecieron sus labios y una sonrisa se dibujó, de ese esplendor una chispita le devolvió el brillo a sus ojos... ya casi amanecía...

Él exclamo

_ ¡Oh Dios! que grande eres, ya se quien eres luz, eres esperanza, hilos de sueños y de ilusión que bordan mis alas rotas, incitándome a salir con el alba de un nuevo día a buscar ese viento que guie mi vuelo en el infinito azul. Gracias silencio, gracias soledad, con vuestra visita me pude adentrar en la profundidad de mi ser y ser más fuerte para salir a vencer...



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Publicado el: 28-07-2005
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