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Carlos Cañas


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El tiempo (ensayo)



Hay momentos en que la vida nos muestra en un instante, momentos puros de luz, esos que debemos aprovechar para recorrer mejor nuestro camino por la tierra. Estos momentos suelen ser instantes reveladores de oportunidades, para alcanzar algún grado de conocimiento.

Oportunidades hay a granel y es menester embestirlas de frente. Pero esto no debe ser lo principal, lo verdaderamente útil es aprovechar esas oportunidades que en verdad tienen algún signo implícito de trascendencia, es decir, aquellas que aportan en mayor o menor grado algo provechoso para nuestra evolución.

El tiempo y la oportunidad:

No podemos separar la oportunidad de la concepción o conciencia del tiempo, que es precisamente nuestra intima idea de continuidad y separación de los sucesos. Cada quien capta el tiempo a su manera y según su grado de conciencia. El instante es una medida de tiempo indefinida que tiene la potencialidad de ser un momento luminoso y revelador; un momento renovador de la fe en la propia existencia. Cómo aquel instante en que la vida se une con el tiempo y se vive por primera vez bajo la sombra sin sombra que proyecta el momento presente.

Saborear la luz del presente es tener acceso a un mar infinito de oportunidades, sin pensar en la oportunidad como algo que sucede casualmente y que hay que aprovechar antes que se vaya como el viento, si no, como algo que siempre ha estado aquí; porque la copa del universo es fuente de todas las oportunidades y siempre estará a nuestra disposición mientras el instante sea un símbolo de conciencia y percepción de lo Divino y permanente; al fin y al cabo somos hijos de las estrellas, agua del grial de eternidad continua. Divinidad olvidada por los eones.


Sí logramos vivir este presente de instantes inseparables, es decir, la conciencia continua; puede que Kairos, Dios de la oportunidad, se pare indefinidamente frente a nosotros, ofreciéndonos la eterna fuente de los misterios que dan vida y sentido a la propia manifestación. Es poseer el tiempo y sus máximas posibilidades, es poder hacer lo imposible y sentir los latidos del corazón de Dios y la verdad de su conciencia ilimitada.

Así seremos dueños del arco iris y podremos extraer todo el fruto que nos ofrezca el Grial, la sublime alquimia del universo.















Carlos Cañas

Copyright © Todos los derechos reservados.

Publicado el: 02-04-2004
Última modificación: 00-00-0000


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El tiempo (ensayo)



Hay momentos en que la vida nos muestra en un instante, momentos puros de luz, esos que debemos aprovechar para recorrer mejor nuestro camino por la tierra. Estos momentos suelen ser instantes reveladores de oportunidades, para alcanzar algún grado de conocimiento.

Oportunidades hay a granel y es menester embestirlas de frente. Pero esto no debe ser lo principal, lo verdaderamente útil es aprovechar esas oportunidades que en verdad tienen algún signo implícito de trascendencia, es decir, aquellas que aportan en mayor o menor grado algo provechoso para nuestra evolución.

El tiempo y la oportunidad:

No podemos separar la oportunidad de la concepción o conciencia del tiempo, que es precisamente nuestra intima idea de continuidad y separación de los sucesos. Cada quien capta el tiempo a su manera y según su grado de conciencia. El instante es una medida de tiempo indefinida que tiene la potencialidad de ser un momento luminoso y revelador; un momento renovador de la fe en la propia existencia. Cómo aquel instante en que la vida se une con el tiempo y se vive por primera vez bajo la sombra sin sombra que proyecta el momento presente.

Saborear la luz del presente es tener acceso a un mar infinito de oportunidades, sin pensar en la oportunidad como algo que sucede casualmente y que hay que aprovechar antes que se vaya como el viento, si no, como algo que siempre ha estado aquí; porque la copa del universo es fuente de todas las oportunidades y siempre estará a nuestra disposición mientras el instante sea un símbolo de conciencia y percepción de lo Divino y permanente; al fin y al cabo somos hijos de las estrellas, agua del grial de eternidad continua. Divinidad olvidada por los eones.


Sí logramos vivir este presente de instantes inseparables, es decir, la conciencia continua; puede que Kairos, Dios de la oportunidad, se pare indefinidamente frente a nosotros, ofreciéndonos la eterna fuente de los misterios que dan vida y sentido a la propia manifestación. Es poseer el tiempo y sus máximas posibilidades, es poder hacer lo imposible y sentir los latidos del corazón de Dios y la verdad de su conciencia ilimitada.

Así seremos dueños del arco iris y podremos extraer todo el fruto que nos ofrezca el Grial, la sublime alquimia del universo.















Carlos Cañas

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Publicado el: 02-04-2004
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