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¿Amor por internet?

¿Será posible que pueda ocurrir?
¿Será posible que por estar viviendo este hoy, pleno de tecnología, de una globalización que nos coloca en la gran aldea terrestre, podamos con todos nuestros años a cuestas, vivir el amor a través del Internet?
Cuántos de nosotros nos hemos colocado frente a una pantalla de cualquier PC ansiando encontrar a ese ser que un día comenzó a comunicarse con uno, que comenzó a compartir episodios de vida, a ser el amigo o la amiga que nos soporta todos nuestros altibajos, que nos escucha, y, ¡oh sorpresa!, nos comprende, sin criticarnos, ni juzgarnos y que siempre está con la palabra necesaria a nuestros requerimientos. De repente nos damos cuenta que nos sentimos como adolescentes, esperando la hora, esperando el momento, en que la ventanita surja y diga: "fulan@ de tal acaba de iniciar sesión"..y ¡zas!, la sonrisa y el apresuramiento a saludar y a esperar por él o ella, por quien de pronto se ha convertido en alguien tan especial que comenzamos a sentir que uno se está enamorando.
Y aquí vienen las complicaciones...
Al visitar cualquier Cyber, he observado jóvenes que metidos en cualquier "chat", llevan y hacen amistades y romances con absoluta normalidad. Se llaman, se citan, se encuentran y supongo llegan a lo que quieren llegar. No he realizado ningún estudio serio, ni he hecho ningún seguimiento, a ningún caso en especial. Sólo observo que lo toman con toda naturalidad.
Pero ¿qué ocurre cuando los protagonistas no son los jóvenes que viven la vida como si esta fuera siempre una aventura?
¿Qué ocurre en nosotros cuando es gente mayor, con cargas de vida, frustraciones, con soledades, con carencias, con deseos de sentir que se está vivo, que aún se puede temblar, que aún la emoción nos embarga, los que nos transformamos en los protagonistas de esta manera tan particular de encontrar romance?
Porque ocurre, ocurre y es que se incrementa , ya que llega el momento que no es sólo por internet, es el teléfono, es la ansiedad, el llamarse, una vez por semana, o dos, o día por medio, o diario, sin importar las distancias, ni los paises, ni nada, simple y llanamente se cubre la necesidad de saberse, de escucharse, de desear encontrarse en cualquier punto del planeta, volviéndose este deseo obsesivo por todo lo que esto implica.
Nos comprometemos y nos involucramos sentimental y emocionalmente, sin darnos cuenta que estamos siendo tan irresponsables con nosotros mismos como lo pueden ser los adolescentes que lo viven creyendo que no les afecta. Pero sí afecta, sí puede quebrar inclusive, hasta nuestra estima, si nos sentimos burlados o defraudados, al colocar, al poner en alguien del que sólo conocemos lo que nos envía, sin saber si ese es su verdadero nombre, su rostro y hasta su voz. Comprendo que es el riesgo que se asume, el riesgo de enamorarse de un fantasma o de alguien que tiene intenciones más allá de lo que pueda ser un romance, que planifique hasta la manera de conquistar, para su beneficio, lo que sin duda, en sana y armónica amistad, de seguro cualquiera pudiera ofrecer.
Sí, a esta edad, donde una pantalla oculta realidades y promueve fantasías, podemos ser víctimas del mayor de los engaños, como a lo mejor, en el mejor de los casos, ser protagonistas del más hermoso y ya nada virtual sino el más real de los romances.
Lo que si queda claro es que el sano juicio de cada quien debería ser la norma, antes de dejarse arrastrar por la emoción primera.
El sano juicio de los jóvenes que ya viven más allá de su cuarta o quinta o sexta década o algunas más, décadas que el cuerpo acusa, pero no la mente y el corazón.
Y antes de llamar a "privado", por favor no olviden colocar el signo de peligro al lado del PC.."WARNING", "WARNING", "WARNING".

Migdalia B. Mansilla R.
08/05/2002







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Publicado el: 30-04-2003
Última modificación: 00-00-0000


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¿Será posible que pueda ocurrir?
¿Será posible que por estar viviendo este hoy, pleno de tecnología, de una globalización que nos coloca en la gran aldea terrestre, podamos con todos nuestros años a cuestas, vivir el amor a través del Internet?
Cuántos de nosotros nos hemos colocado frente a una pantalla de cualquier PC ansiando encontrar a ese ser que un día comenzó a comunicarse con uno, que comenzó a compartir episodios de vida, a ser el amigo o la amiga que nos soporta todos nuestros altibajos, que nos escucha, y, ¡oh sorpresa!, nos comprende, sin criticarnos, ni juzgarnos y que siempre está con la palabra necesaria a nuestros requerimientos. De repente nos damos cuenta que nos sentimos como adolescentes, esperando la hora, esperando el momento, en que la ventanita surja y diga: "fulan@ de tal acaba de iniciar sesión"..y ¡zas!, la sonrisa y el apresuramiento a saludar y a esperar por él o ella, por quien de pronto se ha convertido en alguien tan especial que comenzamos a sentir que uno se está enamorando.
Y aquí vienen las complicaciones...
Al visitar cualquier Cyber, he observado jóvenes que metidos en cualquier "chat", llevan y hacen amistades y romances con absoluta normalidad. Se llaman, se citan, se encuentran y supongo llegan a lo que quieren llegar. No he realizado ningún estudio serio, ni he hecho ningún seguimiento, a ningún caso en especial. Sólo observo que lo toman con toda naturalidad.
Pero ¿qué ocurre cuando los protagonistas no son los jóvenes que viven la vida como si esta fuera siempre una aventura?
¿Qué ocurre en nosotros cuando es gente mayor, con cargas de vida, frustraciones, con soledades, con carencias, con deseos de sentir que se está vivo, que aún se puede temblar, que aún la emoción nos embarga, los que nos transformamos en los protagonistas de esta manera tan particular de encontrar romance?
Porque ocurre, ocurre y es que se incrementa , ya que llega el momento que no es sólo por internet, es el teléfono, es la ansiedad, el llamarse, una vez por semana, o dos, o día por medio, o diario, sin importar las distancias, ni los paises, ni nada, simple y llanamente se cubre la necesidad de saberse, de escucharse, de desear encontrarse en cualquier punto del planeta, volviéndose este deseo obsesivo por todo lo que esto implica.
Nos comprometemos y nos involucramos sentimental y emocionalmente, sin darnos cuenta que estamos siendo tan irresponsables con nosotros mismos como lo pueden ser los adolescentes que lo viven creyendo que no les afecta. Pero sí afecta, sí puede quebrar inclusive, hasta nuestra estima, si nos sentimos burlados o defraudados, al colocar, al poner en alguien del que sólo conocemos lo que nos envía, sin saber si ese es su verdadero nombre, su rostro y hasta su voz. Comprendo que es el riesgo que se asume, el riesgo de enamorarse de un fantasma o de alguien que tiene intenciones más allá de lo que pueda ser un romance, que planifique hasta la manera de conquistar, para su beneficio, lo que sin duda, en sana y armónica amistad, de seguro cualquiera pudiera ofrecer.
Sí, a esta edad, donde una pantalla oculta realidades y promueve fantasías, podemos ser víctimas del mayor de los engaños, como a lo mejor, en el mejor de los casos, ser protagonistas del más hermoso y ya nada virtual sino el más real de los romances.
Lo que si queda claro es que el sano juicio de cada quien debería ser la norma, antes de dejarse arrastrar por la emoción primera.
El sano juicio de los jóvenes que ya viven más allá de su cuarta o quinta o sexta década o algunas más, décadas que el cuerpo acusa, pero no la mente y el corazón.
Y antes de llamar a "privado", por favor no olviden colocar el signo de peligro al lado del PC.."WARNING", "WARNING", "WARNING".

Migdalia B. Mansilla R.
08/05/2002







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