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Teresita Vázquez


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LA ESCAPADA

Margarita en un arrebato se escapó de su casa, y sin decir nada a nadie se lanzó a la ventura, como era guapa y muy joven, le fue fácil encontrar trabajo, le dijeron que sería una reina en el ambiente en que sé desenvolvía su vida, pero que lejos estaba de la realidad.

Se había cambiado el nombre, y sus padres aunque la esperaron en balde, no se dieron por vencidos, y denunciaron su caso, pasaban los días, y nada se sabía de ella. Margarita a su manera era feliz, no tenia que estudiar y manejaba dinero, pues cayó en una trampa muy difícil de salir.
Era un poco atrevida y era una chiquilla inquieta, no se conformaba con lo que tenía, sus ambiciones iban lejos, había visto mucha televisión, y pretendía llegar a ser una figura en el teatro, los que la explotaban, le daban esperanzas de que llegaría lejos, no la querían perder, y la iban engañando, conoció a un señor que le prometió que le ayudaría, pues se codeaba con la gente más importante del ambiente en que Margarita quería entrar, la ilusionaban y ella era feliz.
Un día al salir a la calle, vio una fotografía suya que la daban por desaparecida, y ni corta ni perezosa, pidió a una peluquera para que le tiñeran el pelo y se lo cortaran, así pasaría más desapercibida, no la conocieron ni en donde la tenían engañada, le decían que iba a ser una gran figura, pero al mismo tiempo él cambió no les gustó, su cara era más angelical tal cual la conocieron, y tenía más aceptación, ahora parecía mayor con el cambió, pero no quisieron llevarle la contrarían era un brillante en bruto.
El que la tenía como una novia, pues vivía engañada, se hacía la ilusión de que la quería por ella misma, cuando en realidad la tenía para explotarla; ella ignoraba que en las mismas condiciones había más chicas, pero a ella la tenía en el plan de que la llevarían para hacer programas de televisión, que era con lo que Margarita soñaba.
Quería ser alguien, y esto es lo que la tenía metido en su cabeza, y solo pensaba en ello, pero un día se llevó una sorpresa, pues el que la tenía como novia, y le hacía tantas promesas, le dijo que se tenían que marchar, que le habían destinado en otro puesto, que iba ganando más dinero.
A Margarita le extrañó ese cambio, y le asustó, tenía miedo de que dieran con ella, allí se sentía segura, en los meses que llevaba allí, no había tenido problemas, no había encontrado a ningún conocido, y eso le daba una seguridad.
A donde la habían llevado, era un lugar alejado, no carecía de nada, le daban su dinero que según ellos había ganado, pero lo que no le gustaba, es que le hicieran beber, pues no le gustaba la bebida, por la que también le daban una comisión, que con ello ya tenia un buen dinero guardado, y que toda su ilusión era poder reunir lo suficiente, y pagarse sus estudios que había dejado al marcharse de su casa.
Al comentarlo con los que conocía, se reían de ella, pues le decían que con el tiempo llegaría hacerse famosa, le estaban preparando para trabajar en unos estudios de televisión, pero que de momento no convenía para que sus padres no dieran con ella, ese era el motivo de tenerse que marchar de allí.
Como no salía a la calle, y tenía todo cuanto necesitaba, no se había preocupado en donde estaba, pues por lo que veía a su alrededor, estaban lejos las casas, allí entraban muchos hombres, que ellas solían acompañarlos a tomar unas copas, y que aunque no le gustara lo tenía que hacer, las demás chicas con las que no tenía mucha confianza, se iban con los clientes a sus habitaciones, ella oía que se reían mucho, pero no las conocía, pues él que era su novio no permitía que se conocieran, algunas veces le preguntaba porque no la dejaban estar con ellas, pues se aburría mucho, ellas parecían más felices que ella, salían y entraban cuando les daba la gana, hasta solían estar todo el día fuera, y Volvían por la noche que era cuando había mas movimiento.
Como le dijeron que se iba a marchar Ramón, que era su novio, le propusieron que sé fuera con él, no comprendía nada, pero como lo quería, dijo que sí.
Al día siguiente, cogieron lo poco que tenía, tomaron un avión, que los llevó muy lejos, y aquí ya cambió la cosa, su novio no le hacía caso, y la obligaron acostarse con un señor que decían que era un cliente que pagaba muy bien.
Ramón desapareció del mapa, otro día era otro señor, a sí se le pasaban los días teniendo que hacerlo con el primero que llegara.
Pero un día tuvo la suerte de que era un chico joven y ello le dio más confianza y le contó lo que le pasaba, el no la creyó, pensaba que era una historia para sacarle más dinero, como disponía de el, fue muy espléndido, y volvía con frecuencia, pues le gustaba la muchacha, la encontraba demasiado joven, le preguntó que años tenía, Margarita muy bien asesorada, le dijo mas de los que en realidad representaba, el se quedó conforme pues no le importaba mucho, pero si le dijo, que aquel no era lugar para ella, que se fuera con sus padres, que si se había escapado de su casa, la perdonarían.
Margarita se hizo el propósito de escaparse, ¡cosa muy difícil!, pues en realidad, no sabía ni en donde estaba, el habla de la gente que iba por allí, era muy distinta, pero no sé atrevía a preguntar nada, de Ramón desde el día que la llevó, ya no supo nada, sí preguntaba por él, decían que estaba de viaje y que pronto volvería. Pero no era verdad, él la llevó allí, le pagaron y se marchó en busca de más mercancía, es lo que pudo sacarle a una chica que en un momento de descuido, que pudo hablar con ella, pues les estaba prohibido hablarle, se trataba de una menor, y no podían tener contacto con ella, era peligroso.

De ésta manera, se enteró porque la habían llevado tan lejos. El día que la llevó, a la nueva casa, el que decía ser su novio, se despidió de ella como si fuera a volver, cosa que no podía hacer, él había cumplido con su trabajo, su misión, era engañar chicas que le pagaban por ello.
Desde ese día, Margarita solo pensaba en escapar, tenía un dinero ahorrado, que le serviría para abrirse camino por ella sola, sin que la tuvieran que explotar. Solo rezaba para que el muchacho que conoció y que era de su misma forma de hablar, volviera por allí, para preguntarle en donde estaba, y que la ayudara a salir de allí, no le gustaba la forma de como la estaban engañando, cada día eran más los hombres con los que la obligaban a estar con ellos, y se sentía sucia, pero nada podía hacer sino esperar que llegara su amigo, pues así lo consideró desde el día que le conoció, le dio muy buenos consejos y solo esperaba el día que volviera, para pedirle por favor que le ayudara a salir de aquella situación, sé encontraba muy sola, y no sabía en que país vivía, lloraba de rabia al saber que en la persona que confió, le había engañado, buscaba la libertad, y estaba mas prisionera que en su casa, pues allí tenía sus padres sus amigas y todos los que la conocían la querían, podía entrar y salir cuando quisiera, y ahora no sabía ni en donde estaba, ni a quien acudir, su única tabla de salvación, era el muchacho que conoció allí, que ni siquiera sabía como se llamaba, él buscaba solo placer, pagaba y se marchaba, por lo tanto estaba en un callejón sin salida, y solo esperaba un milagro, y el que le podría ayudar sería el, ¿pero como encontrarlo?, cuando estaba más abatida, la llamaron para un cliente que ya conocía de otras veces, como no tenía más remedio que seguir adelante, se fue con mucha tristeza, pero tenía que fingir, pues es lo que le enseñaron desde que llegó a ese país y a esa casa, pues al principio se negó a ello, pero por no perjudicar a Ramón, pues creía que era un empleado también engañado como ella, pues lo que le dijo la muchacha no lo creía, no lo veía tan malo para que hiciera una cosa así.
Volvieron a llamarla, y no tuvo más remedio que acudir y encontrarse con la realidad.

La tenían allí para explotarla, y de repente la niña se hizo mujer, y fue complaciente con el señor que le había tocado en suerte, por lo menos era guapo y elegante, y fue muy espléndido, le puso en la mano un dinero que no esperaba, y le dijo, que ese dinero era para ella, que no le dijera nada a nadie, y que volvería otro día que quería hablar con ella, que no hiciera ningún comentario, le dio un beso y se marchó.
Margarita se puso a rezar, pues hacía mucho tiempo que no lo hacía, y creyó en los milagros, pues desde ese momento, le entró una alegría muy grande, pues vio en ese hombre, a su salvador, pues en la forma de hablarle veía que podía confiar en él.
Pero el que se presentó a los dos días, fue el muchacho en el que Margarita confiaba, como ya le advirtió de que ese no era sitio para ella, venía con deseos de ayudarla como fuera, y Margarita le dijo le había dado una gran alegría, que había pensado mucho en todo lo que le había dicho, y que estaba dispuesta a salir de allí, que por favor le ayudara.

Le dio su nombre, y le dijo que no estaba en España, que ese país era Venezuela y que la habían llevado engañada, Margarita sé hecho a llorar, y le suplicó que la sacara cuanto antes, le contó lo del señor que le dijo que quería hablar con ella, y que le había dado mucho dinero para que se lo guardara para ella, él le dijo que era una trampa que cuanto antes saliera de allí mucho mejor.
Como él tenía un permiso para regresar a España tenía los billetes comprados, ella solo tenía que recoger sus cosas, él tenía una bolsa llena de papeles, y que en su lugar pondrían las cosas más precisas, el dinero que tenía guardado, ¡y el que ellos tuvieran, que lo olvidara!, había dejado su coche un poco escondido, para que ella saliera por la parte de atrás en donde no había vigilancia había dejado el maletero abierto, para que se metiera en él, y así con toda confianza les diría que le acompañaran con la bolsa, para que vieran estaba solo, y no sospecharan.
A unos kilómetros, pararía el coche, y se pondría detrás un poco camuflada, por si pasaba alguien, vieran que iba solo, era la única forma, pues desde allí se irían al aeropuerto, como tenía los billetes a nombre de el, y de su hermana, no levantarían sospechas, y al ver que no estaba allí, no podían reclamarla, pues había entrado ilegalmente en el país y los perjudicados serían ellos si denunciaban el caso.
Margarita salió de la casa sin ser vista, y muy despacio se metió en el maletero, que lo tuvo entreabierto para respirar, y en cuanto le vio acercarse, lo cerró para que al ponerlo marcha, si había alguien por allí no le avisaran de que el capó lo tenía abierto, pero todo salió a la perfección, a los pocos kilómetros, la hizo salir y tumbarse en el asiento trasero, de allí directamente al aeropuerto, dejó a Margarita en el coche mientras él arreglaba los papeles de embarque, una vez que lo arreglo todo, volvió, saco un abrigo y un sombrero y unas gafas del coche, se lo hizo poner, la llevó al avión, una vez instalada, fue a dejar su coche en el aparcamiento, pues el solo iba unos días a ver su madre que estaba recién operada, y es el momento que aprovechó para sacar a Margarita del país tal como se lo había prometido.
Cuando ya estaban volando hacia España, Margarita sé hecho a llorar, pues ahora pensó en sus padres, que les diría, como reaccionarían, pues tenía que llegar sola a su casa, y le daba miedo enfrentarse a ellos, y la papeleta que se le presentaba.
Alberto se dio cuenta de ello, y le dio ánimos, le dijo que primero los llamara por teléfono, y que les pedía que la perdonaran, que les había hecho una faena que ellos no se merecían, y que sino la perdonaban, se volvería a marchar, pero que les quería mucho y que los había echado mucho de menos.
Cuando Margarita supo su nombre, le dio las gracias por todo cuanto había hecho por ella, Alberto entonces, sacó un sobre con todo el dinero que Margarita le había dado, y le puso una cantidad de su bolsillo, para que nunca más volviera hacer lo que hizo, que siguiera con sus estudios, y que se olvidara de todo, que pensara que fue un mal sueño. Cuando llegaron a España, le dijo que se tenían que despedir allí mismo, que le estaban esperando su prometida y su padre, para ir a ver a su madre que estaba en el hospital, que le diera su teléfono para saber como la habían recibido sus padres, y que le deseaba lo mejor, le dio un beso en la boca en recuerdo de los momentos vividos y que siempre recordaría.
En cuanto llegaron a España, Margarita llamó a su casa diciendo lo que le había dicho Alberto, y la emoción fue tan grande, que no se lo podían creer, le hicieron preguntas que Margarita les dijo que solo podía decirlo personalmente, les dijo en donde estaba, y su madre le dijo que no se moviera del aeropuerto, que la iban a recoger con el coche. Alberto y Margarita se guiñaron el ojo, y se rieron, “ella era una chiquilla encantadora.”Cuando llegaron sus padres, no podían creer él haber encontrado a su hija, la llenaron de preguntas, y ella les dijo que lo haría cuando llegaran a casa, pues se encontraba un poco cansada de un viaje tan largo, y de las emociones vividas hasta verse libre completamente.
Cuando llegaron a su casa, se echó a llorar, la embargaba la emoción, pero empezó a contarles a sus padres como se había enrolado como extra de una película, sin darse cuenta pasaban las horas, y cundo vio que era tan tarde, no se atrevió a irse a su casa, y se quedó en la rulott que tenían los de la empresa cinematográfica, eran muchos, y ella era uno mas, pues al día siguiente tenían que salir para otro sitio, y tenían que levantarse a las seis de la mañana, de esta manera se fueron pasando los días, los meses, era una compañía americana que hacían varias películas al mismo tiempo, ella salía en todas, y cuando le dijeron de irse, dijo que sí, pues aunque solo hacía de extra, le pagaban muy bien.

Como estaban tan enfrascados en el relato de su hija, no se dieron cuenta que tenían que ir a la policía para decir que su hija había vuelto a su casa voluntariamente, y no le había pasado nada gracias a Dios.
Cuando se lo contaron al comisario, él les dijo que había sido una chiquillada, y que no le darían mas trascendencia, pues esto ocurría todos los días.
Así empezó de nuevo su vida, volvió a la Universidad, nadie le preguntó nada, sus amigas le tenían envidia, pues la encontraron muy cambiada, y Margarita tampoco les quiso dar explicaciones.
En la Universidad encontró un chico que le gustaba mucho, se hizo la encontradiza, y allí empezó una buena amistad, y en poco tiempo se hicieron novios, se lo presentó a sus padres, y le vieron un buen muchacho, entraba en su casa, pues era de un pueblecito de Bilbao, estaba solo, y lo acogieron como a un hijo.
Como iban a ser las fiestas de su pueblo, la invitó a su casa, pues ya les había hablado a sus padres muy bien de Margarita, y de lo bien que se portaban con él, los suyos, pues le trataban como a un hijo.
No hubo inconveniente en que la llevara, y se fueron, los padres la recibieron como a una hija, y fue presentada a todos como la novia de su hijo.
Pachi era espatadanzari, y todos los años bailaba con los chicos en las fiestas de su pueblo, allí mismo fueron las presentaciones de los amigos, y cuando menos lo esperaba Margarita se encontró con Alberto que era del mismo pueblo que Pachi, no se dijeron nada como si no se conocieran, pero al terminar el baile, Pachi volvió con Margarita, y le preguntó si no tenía nada que decirle, y Margarita se calló.
Pachi se fue muy triste hacia el malecón, quería estar solo, pero Margarita le seguía de cerca sin que el se diera cuenta, así pasó media hora, dándole las olas en el rostro, el mar estaba embravecido, había un poco de galerna, “de repente. vino una ola muy grande,” y Margarita dio un grito, y Pachi volvió la cabeza, y la ola lo envolvió, ella fue corriendo para ayudarle, pero no lo encontró, lo había arrastrado el mar, espero mucho rato, pero no lo vio salir.
Muy despacio se fue para su casa, como no estaban sus padres, recogió sus cosas, y al primer coche que pasaba, se subió, y le dijo que la llevara para la estación.
A sus padres les extraño mucho que volviera tan pronto, pero nada le preguntaron. Margarita se fue a un convento en donde tenía una amiga suya monja, y les pidió por favor, que la dejaran estar unos días, quería probar si tenía vocación.
Allí se quedó para siempre, allí vivió, y allí murió después de muchos años. Sus padres se quedaron con su pena, pero nada pudieron hacer, era su ¡destino!.

¡Que esto sirva de ejemplo a estas muchachas que no piensan en el daño que hacen a sus
padres, cuando se escapan de sus casas para una aventura!.


Teresita Vázquez

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Publicado el: 16-10-2002
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Margarita en un arrebato se escapó de su casa, y sin decir nada a nadie se lanzó a la ventura, como era guapa y muy joven, le fue fácil encontrar trabajo, le dijeron que sería una reina en el ambiente en que sé desenvolvía su vida, pero que lejos estaba de la realidad.

Se había cambiado el nombre, y sus padres aunque la esperaron en balde, no se dieron por vencidos, y denunciaron su caso, pasaban los días, y nada se sabía de ella. Margarita a su manera era feliz, no tenia que estudiar y manejaba dinero, pues cayó en una trampa muy difícil de salir.
Era un poco atrevida y era una chiquilla inquieta, no se conformaba con lo que tenía, sus ambiciones iban lejos, había visto mucha televisión, y pretendía llegar a ser una figura en el teatro, los que la explotaban, le daban esperanzas de que llegaría lejos, no la querían perder, y la iban engañando, conoció a un señor que le prometió que le ayudaría, pues se codeaba con la gente más importante del ambiente en que Margarita quería entrar, la ilusionaban y ella era feliz.
Un día al salir a la calle, vio una fotografía suya que la daban por desaparecida, y ni corta ni perezosa, pidió a una peluquera para que le tiñeran el pelo y se lo cortaran, así pasaría más desapercibida, no la conocieron ni en donde la tenían engañada, le decían que iba a ser una gran figura, pero al mismo tiempo él cambió no les gustó, su cara era más angelical tal cual la conocieron, y tenía más aceptación, ahora parecía mayor con el cambió, pero no quisieron llevarle la contrarían era un brillante en bruto.
El que la tenía como una novia, pues vivía engañada, se hacía la ilusión de que la quería por ella misma, cuando en realidad la tenía para explotarla; ella ignoraba que en las mismas condiciones había más chicas, pero a ella la tenía en el plan de que la llevarían para hacer programas de televisión, que era con lo que Margarita soñaba.
Quería ser alguien, y esto es lo que la tenía metido en su cabeza, y solo pensaba en ello, pero un día se llevó una sorpresa, pues el que la tenía como novia, y le hacía tantas promesas, le dijo que se tenían que marchar, que le habían destinado en otro puesto, que iba ganando más dinero.
A Margarita le extrañó ese cambio, y le asustó, tenía miedo de que dieran con ella, allí se sentía segura, en los meses que llevaba allí, no había tenido problemas, no había encontrado a ningún conocido, y eso le daba una seguridad.
A donde la habían llevado, era un lugar alejado, no carecía de nada, le daban su dinero que según ellos había ganado, pero lo que no le gustaba, es que le hicieran beber, pues no le gustaba la bebida, por la que también le daban una comisión, que con ello ya tenia un buen dinero guardado, y que toda su ilusión era poder reunir lo suficiente, y pagarse sus estudios que había dejado al marcharse de su casa.
Al comentarlo con los que conocía, se reían de ella, pues le decían que con el tiempo llegaría hacerse famosa, le estaban preparando para trabajar en unos estudios de televisión, pero que de momento no convenía para que sus padres no dieran con ella, ese era el motivo de tenerse que marchar de allí.
Como no salía a la calle, y tenía todo cuanto necesitaba, no se había preocupado en donde estaba, pues por lo que veía a su alrededor, estaban lejos las casas, allí entraban muchos hombres, que ellas solían acompañarlos a tomar unas copas, y que aunque no le gustara lo tenía que hacer, las demás chicas con las que no tenía mucha confianza, se iban con los clientes a sus habitaciones, ella oía que se reían mucho, pero no las conocía, pues él que era su novio no permitía que se conocieran, algunas veces le preguntaba porque no la dejaban estar con ellas, pues se aburría mucho, ellas parecían más felices que ella, salían y entraban cuando les daba la gana, hasta solían estar todo el día fuera, y Volvían por la noche que era cuando había mas movimiento.
Como le dijeron que se iba a marchar Ramón, que era su novio, le propusieron que sé fuera con él, no comprendía nada, pero como lo quería, dijo que sí.
Al día siguiente, cogieron lo poco que tenía, tomaron un avión, que los llevó muy lejos, y aquí ya cambió la cosa, su novio no le hacía caso, y la obligaron acostarse con un señor que decían que era un cliente que pagaba muy bien.
Ramón desapareció del mapa, otro día era otro señor, a sí se le pasaban los días teniendo que hacerlo con el primero que llegara.
Pero un día tuvo la suerte de que era un chico joven y ello le dio más confianza y le contó lo que le pasaba, el no la creyó, pensaba que era una historia para sacarle más dinero, como disponía de el, fue muy espléndido, y volvía con frecuencia, pues le gustaba la muchacha, la encontraba demasiado joven, le preguntó que años tenía, Margarita muy bien asesorada, le dijo mas de los que en realidad representaba, el se quedó conforme pues no le importaba mucho, pero si le dijo, que aquel no era lugar para ella, que se fuera con sus padres, que si se había escapado de su casa, la perdonarían.
Margarita se hizo el propósito de escaparse, ¡cosa muy difícil!, pues en realidad, no sabía ni en donde estaba, el habla de la gente que iba por allí, era muy distinta, pero no sé atrevía a preguntar nada, de Ramón desde el día que la llevó, ya no supo nada, sí preguntaba por él, decían que estaba de viaje y que pronto volvería. Pero no era verdad, él la llevó allí, le pagaron y se marchó en busca de más mercancía, es lo que pudo sacarle a una chica que en un momento de descuido, que pudo hablar con ella, pues les estaba prohibido hablarle, se trataba de una menor, y no podían tener contacto con ella, era peligroso.

De ésta manera, se enteró porque la habían llevado tan lejos. El día que la llevó, a la nueva casa, el que decía ser su novio, se despidió de ella como si fuera a volver, cosa que no podía hacer, él había cumplido con su trabajo, su misión, era engañar chicas que le pagaban por ello.
Desde ese día, Margarita solo pensaba en escapar, tenía un dinero ahorrado, que le serviría para abrirse camino por ella sola, sin que la tuvieran que explotar. Solo rezaba para que el muchacho que conoció y que era de su misma forma de hablar, volviera por allí, para preguntarle en donde estaba, y que la ayudara a salir de allí, no le gustaba la forma de como la estaban engañando, cada día eran más los hombres con los que la obligaban a estar con ellos, y se sentía sucia, pero nada podía hacer sino esperar que llegara su amigo, pues así lo consideró desde el día que le conoció, le dio muy buenos consejos y solo esperaba el día que volviera, para pedirle por favor que le ayudara a salir de aquella situación, sé encontraba muy sola, y no sabía en que país vivía, lloraba de rabia al saber que en la persona que confió, le había engañado, buscaba la libertad, y estaba mas prisionera que en su casa, pues allí tenía sus padres sus amigas y todos los que la conocían la querían, podía entrar y salir cuando quisiera, y ahora no sabía ni en donde estaba, ni a quien acudir, su única tabla de salvación, era el muchacho que conoció allí, que ni siquiera sabía como se llamaba, él buscaba solo placer, pagaba y se marchaba, por lo tanto estaba en un callejón sin salida, y solo esperaba un milagro, y el que le podría ayudar sería el, ¿pero como encontrarlo?, cuando estaba más abatida, la llamaron para un cliente que ya conocía de otras veces, como no tenía más remedio que seguir adelante, se fue con mucha tristeza, pero tenía que fingir, pues es lo que le enseñaron desde que llegó a ese país y a esa casa, pues al principio se negó a ello, pero por no perjudicar a Ramón, pues creía que era un empleado también engañado como ella, pues lo que le dijo la muchacha no lo creía, no lo veía tan malo para que hiciera una cosa así.
Volvieron a llamarla, y no tuvo más remedio que acudir y encontrarse con la realidad.

La tenían allí para explotarla, y de repente la niña se hizo mujer, y fue complaciente con el señor que le había tocado en suerte, por lo menos era guapo y elegante, y fue muy espléndido, le puso en la mano un dinero que no esperaba, y le dijo, que ese dinero era para ella, que no le dijera nada a nadie, y que volvería otro día que quería hablar con ella, que no hiciera ningún comentario, le dio un beso y se marchó.
Margarita se puso a rezar, pues hacía mucho tiempo que no lo hacía, y creyó en los milagros, pues desde ese momento, le entró una alegría muy grande, pues vio en ese hombre, a su salvador, pues en la forma de hablarle veía que podía confiar en él.
Pero el que se presentó a los dos días, fue el muchacho en el que Margarita confiaba, como ya le advirtió de que ese no era sitio para ella, venía con deseos de ayudarla como fuera, y Margarita le dijo le había dado una gran alegría, que había pensado mucho en todo lo que le había dicho, y que estaba dispuesta a salir de allí, que por favor le ayudara.

Le dio su nombre, y le dijo que no estaba en España, que ese país era Venezuela y que la habían llevado engañada, Margarita sé hecho a llorar, y le suplicó que la sacara cuanto antes, le contó lo del señor que le dijo que quería hablar con ella, y que le había dado mucho dinero para que se lo guardara para ella, él le dijo que era una trampa que cuanto antes saliera de allí mucho mejor.
Como él tenía un permiso para regresar a España tenía los billetes comprados, ella solo tenía que recoger sus cosas, él tenía una bolsa llena de papeles, y que en su lugar pondrían las cosas más precisas, el dinero que tenía guardado, ¡y el que ellos tuvieran, que lo olvidara!, había dejado su coche un poco escondido, para que ella saliera por la parte de atrás en donde no había vigilancia había dejado el maletero abierto, para que se metiera en él, y así con toda confianza les diría que le acompañaran con la bolsa, para que vieran estaba solo, y no sospecharan.
A unos kilómetros, pararía el coche, y se pondría detrás un poco camuflada, por si pasaba alguien, vieran que iba solo, era la única forma, pues desde allí se irían al aeropuerto, como tenía los billetes a nombre de el, y de su hermana, no levantarían sospechas, y al ver que no estaba allí, no podían reclamarla, pues había entrado ilegalmente en el país y los perjudicados serían ellos si denunciaban el caso.
Margarita salió de la casa sin ser vista, y muy despacio se metió en el maletero, que lo tuvo entreabierto para respirar, y en cuanto le vio acercarse, lo cerró para que al ponerlo marcha, si había alguien por allí no le avisaran de que el capó lo tenía abierto, pero todo salió a la perfección, a los pocos kilómetros, la hizo salir y tumbarse en el asiento trasero, de allí directamente al aeropuerto, dejó a Margarita en el coche mientras él arreglaba los papeles de embarque, una vez que lo arreglo todo, volvió, saco un abrigo y un sombrero y unas gafas del coche, se lo hizo poner, la llevó al avión, una vez instalada, fue a dejar su coche en el aparcamiento, pues el solo iba unos días a ver su madre que estaba recién operada, y es el momento que aprovechó para sacar a Margarita del país tal como se lo había prometido.
Cuando ya estaban volando hacia España, Margarita sé hecho a llorar, pues ahora pensó en sus padres, que les diría, como reaccionarían, pues tenía que llegar sola a su casa, y le daba miedo enfrentarse a ellos, y la papeleta que se le presentaba.
Alberto se dio cuenta de ello, y le dio ánimos, le dijo que primero los llamara por teléfono, y que les pedía que la perdonaran, que les había hecho una faena que ellos no se merecían, y que sino la perdonaban, se volvería a marchar, pero que les quería mucho y que los había echado mucho de menos.
Cuando Margarita supo su nombre, le dio las gracias por todo cuanto había hecho por ella, Alberto entonces, sacó un sobre con todo el dinero que Margarita le había dado, y le puso una cantidad de su bolsillo, para que nunca más volviera hacer lo que hizo, que siguiera con sus estudios, y que se olvidara de todo, que pensara que fue un mal sueño. Cuando llegaron a España, le dijo que se tenían que despedir allí mismo, que le estaban esperando su prometida y su padre, para ir a ver a su madre que estaba en el hospital, que le diera su teléfono para saber como la habían recibido sus padres, y que le deseaba lo mejor, le dio un beso en la boca en recuerdo de los momentos vividos y que siempre recordaría.
En cuanto llegaron a España, Margarita llamó a su casa diciendo lo que le había dicho Alberto, y la emoción fue tan grande, que no se lo podían creer, le hicieron preguntas que Margarita les dijo que solo podía decirlo personalmente, les dijo en donde estaba, y su madre le dijo que no se moviera del aeropuerto, que la iban a recoger con el coche. Alberto y Margarita se guiñaron el ojo, y se rieron, “ella era una chiquilla encantadora.”Cuando llegaron sus padres, no podían creer él haber encontrado a su hija, la llenaron de preguntas, y ella les dijo que lo haría cuando llegaran a casa, pues se encontraba un poco cansada de un viaje tan largo, y de las emociones vividas hasta verse libre completamente.
Cuando llegaron a su casa, se echó a llorar, la embargaba la emoción, pero empezó a contarles a sus padres como se había enrolado como extra de una película, sin darse cuenta pasaban las horas, y cundo vio que era tan tarde, no se atrevió a irse a su casa, y se quedó en la rulott que tenían los de la empresa cinematográfica, eran muchos, y ella era uno mas, pues al día siguiente tenían que salir para otro sitio, y tenían que levantarse a las seis de la mañana, de esta manera se fueron pasando los días, los meses, era una compañía americana que hacían varias películas al mismo tiempo, ella salía en todas, y cuando le dijeron de irse, dijo que sí, pues aunque solo hacía de extra, le pagaban muy bien.

Como estaban tan enfrascados en el relato de su hija, no se dieron cuenta que tenían que ir a la policía para decir que su hija había vuelto a su casa voluntariamente, y no le había pasado nada gracias a Dios.
Cuando se lo contaron al comisario, él les dijo que había sido una chiquillada, y que no le darían mas trascendencia, pues esto ocurría todos los días.
Así empezó de nuevo su vida, volvió a la Universidad, nadie le preguntó nada, sus amigas le tenían envidia, pues la encontraron muy cambiada, y Margarita tampoco les quiso dar explicaciones.
En la Universidad encontró un chico que le gustaba mucho, se hizo la encontradiza, y allí empezó una buena amistad, y en poco tiempo se hicieron novios, se lo presentó a sus padres, y le vieron un buen muchacho, entraba en su casa, pues era de un pueblecito de Bilbao, estaba solo, y lo acogieron como a un hijo.
Como iban a ser las fiestas de su pueblo, la invitó a su casa, pues ya les había hablado a sus padres muy bien de Margarita, y de lo bien que se portaban con él, los suyos, pues le trataban como a un hijo.
No hubo inconveniente en que la llevara, y se fueron, los padres la recibieron como a una hija, y fue presentada a todos como la novia de su hijo.
Pachi era espatadanzari, y todos los años bailaba con los chicos en las fiestas de su pueblo, allí mismo fueron las presentaciones de los amigos, y cuando menos lo esperaba Margarita se encontró con Alberto que era del mismo pueblo que Pachi, no se dijeron nada como si no se conocieran, pero al terminar el baile, Pachi volvió con Margarita, y le preguntó si no tenía nada que decirle, y Margarita se calló.
Pachi se fue muy triste hacia el malecón, quería estar solo, pero Margarita le seguía de cerca sin que el se diera cuenta, así pasó media hora, dándole las olas en el rostro, el mar estaba embravecido, había un poco de galerna, “de repente. vino una ola muy grande,” y Margarita dio un grito, y Pachi volvió la cabeza, y la ola lo envolvió, ella fue corriendo para ayudarle, pero no lo encontró, lo había arrastrado el mar, espero mucho rato, pero no lo vio salir.
Muy despacio se fue para su casa, como no estaban sus padres, recogió sus cosas, y al primer coche que pasaba, se subió, y le dijo que la llevara para la estación.
A sus padres les extraño mucho que volviera tan pronto, pero nada le preguntaron. Margarita se fue a un convento en donde tenía una amiga suya monja, y les pidió por favor, que la dejaran estar unos días, quería probar si tenía vocación.
Allí se quedó para siempre, allí vivió, y allí murió después de muchos años. Sus padres se quedaron con su pena, pero nada pudieron hacer, era su ¡destino!.

¡Que esto sirva de ejemplo a estas muchachas que no piensan en el daño que hacen a sus
padres, cuando se escapan de sus casas para una aventura!.


Teresita Vázquez

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Publicado el: 16-10-2002
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