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Gazapo


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LA HISTORIA DE GAZAPO (08)

Antes de continuar, me gustaría dejar muy claro quién o cómo era Gazapo. Si creen que era un Don Juan, hombre de mundo, galán, con autos, casas, yates... se equivocan.

Si creen que, por lo menos, era un gran conversador... también se equivocan, porque aunque no me lo crean, a Gazapo no le gustaba hablar... era demasiado tímido.

Cuando una mujer lo cautivaba, se quedaba mudo. Quiero imaginar que las palabras se le enredaban en el alma y se le quedaban ahí, encerradas en el pecho, muy cerca de su corazón: madurándose, tomando formas y matices, acumulándose, cerrando cicatrices... Hasta que un día, como si se tratara de una explosión cósmica... ¡Estallaban!

Cuando esto ocurría, era maravilloso. Decenas de palabras salían disparadas por su boca (a mí me gustaría decir, por cada uno de sus poros), formando frases, oraciones, poemas, canciones; imposibles de repetir, de no haber sido muchas veces por mí, que las ponía por escrito, en una hoja de papel, en una servilleta o en un boleto del metro.

Lamentablemente este tipo de explosiones no eran tan frecuentes como a mí me hubiera gustado. Siento que por un lado, su timidez lo frenaba, aunque debo admitir que por el otro, no cabe duda que esta timidez, era el detonador de su nostálgica inspiración.

Algunos de sus poemas no me dejan mentir...

El pasado fue tan puro,
que aún sigue presente
y aunque sé que no hay futuro,
nunca has dejado mi mente.

Pasé no sé cuántos años
sin decirte lo que siento
y eso que cada cumpleaños
lo usaba como pretexto.

Quería decirte mil cosas,
no un simple "Felicidades".
Quería decirte, preciosa:
¡Un sin fin de verdades!

Pero en el momento preciso,
actuaba como un cobarde,
por tímido e indeciso,
ya es demasiado tarde.
Porque hoy que te vuelvo a ver,
me dices que eres casada...
¡Cómo te fui a perder!
¡¿Por qué nunca dije nada?!

Si soñaba con ser tu dios,
Es más... Escribía tu nombre en mi paleta.
Pero, colgaba al oír tu voz
y nunca toqué a tu puerta.

¿Quién demonios entiende eso?
Cómo iba a enamorarte,
si nunca te pedí un beso,
si nunca me atreví a tocarte.

¿Que por qué no me atreví?
No sé... ¡Pena de adolescente!
Y eso que un día te vi,
buscándome entre la gente.

Me oculté de ti nervioso,
te juro, me dabas miedo
y ahora que estoy deseoso
resulta que ya no puedo.
Nadie sabe lo que tiene,
hasta que lo ve perdido
y aunque ni al caso viene
porque ya tienes marido...

De pronto sentí valor
y te lo digo si quieres:
Fuiste tú mi gran amor,
lo fuiste... ¡Y aún lo eres!


Gazapo

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Publicado el: 07-07-2005
Última modificación: 00-00-0000


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