Conjuro diariamente a mi locura
despreciando las torpes apariencias
que se engullen la mente del hombre
dejando bajo sus burlones pasos
frío desierto y esperanzas mustias
procaz desolación sobre la tierra
Bajo la luz que siguen mis insomnios
asumo las secretas consecuencias
de intentar emular vehemente
con vil placer la noche más oscura
de alimentar a diario gentilmente
mi espíritu depredador que avanza
reptando entre versos de sarcasmo
Torpe en mi ceguera así descubro
mi hambre desnuda de imposibles
corro tras ellos y solo me deslumbro
de mi sagaz intento de atraparlos
extraña lucidez que moviliza
corteza y tronco de mi árbol raído
y en inclemente trajinar yo muero
en emoción sin desgastar me pierdo
sin sonrojarse ya mi pecho abierto
inexorable espera su explosión
en el sangrar desatinado de mis tiempos
Si acaso dejo huellas en la confusión
de mentes que se crean algo cuerdas
será porque no ha sido mi intención
cantar a dúo ninguna conferencia
y en el solo alterado de mi perverso andar
elijo naufragar sin corromper conciencias
Mirta Perez |