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ANTONIO GAMONEDA |
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Ví lavandas sumergidas 0 |
| Ví lavandas sumergidas en un cuenco de llanto y la visión ardió en mí |
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ANTONIO GAMONEDA |
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Detrás de la oscuridad ... 0 |
| Detrás de la oscuridad están los rostros que me han abandonado. Yo ví |
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CONCHA ZARDOYA |
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Espejo antiguo 0 |
| Mitad en sombra, mitad en luz, el espejo es ventana o caverna difusa |
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CONCHA ZARDOYA |
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Estatuilla 0 |
| Itálica belleza sobrenace al mirar la estatuilla que recibo de una mano |
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JORGE VALDÉS DÍAZ - VÉLEZ |
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El desastre 0 |
| El ángel de pasión dejó tu casa con un desorden tal que no sabías |
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CONCHA ZARDOYA |
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La cabra que danza 0 |
| La trompeta del fauno acompaña la danza: gira y brinca a la sombra |
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JORGE VALDÉS DÍAZ - VÉLEZ |
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La otra rosa 0 |
| Ella besó en la rosa (su nombre fue una espina brutal y femenina |
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CONCHA ZARDOYA |
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Desnudo casi 0 |
| Desnudo casi, ¿mirando lo que escribo ante tus ojos? ¿Aquel lejano punto |
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JORGE VALDÉS DÍAZ - VÉLEZ |
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La invitada 0 |
| Tienes que detenerla --dijo. Su voz temblaba con pasión. Me gustaba |
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JORGE VALDÉS DÍAZ - VÉLEZ |
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Ex-libris 0 |
| He vuelto a releer aquellos versos que hablaban del amor y que leímos |
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JORGE VALDÉS DÍAZ - VÉLEZ |
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Xochiquetzal 0 |
| Anoche te soñé. Llevabas una gabardina de piel, y abajo nada. Era otoño |
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JORGE VALDÉS DÍAZ - VÉLEZ |
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Matzhevá 0 |
| En un libro de mi padre, leo la frase: A ti, que me estás leyendo |
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JORGE VALDÉS DÍAZ - VÉLEZ |
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El fotógrafo y la modelo 0 |
| El tiempo que fue siempre tu enemigo se detuvo en tu imagen. Ya eres esa |
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JORGE VALDÉS DÍAZ - VÉLEZ |
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Pro nobis 0 |
| De nuevo abrió sus fauces calientes el Averno. Vienen las pesadillas |
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JORGE VALDÉS DÍAZ - VÉLEZ |
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Los proscritos 0 |
| Lo más original no fue el pecado ni la ira de Dios, ni la serpiente |
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LINA ZERÓN |
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Dime amor 0 |
| Qué harás? Si sobrevivo sin ti a la furia de la noche, y desnuda atravieso |
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LINA ZERÓN |
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En el desnudo mar 0 |
| Duermo en la ondulación de tu cuerpo. Besándote despierto y besándote |
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LINA ZERÓN |
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Evidencia 0 |
| Mi piel nunca será cercada frontera ni apacible galaxia ni éxodo |
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LINA ZERÓN |
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Sombrío reflejo 0 |
| Me lastiman tus ojos que destrozan con impaciencia mis contornos |
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LINA ZERÓN |
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Aire inerte 0 |
| Reina de las profundidades de la tierra, fiera devorando la vida |
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LINA ZERÓN |
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Imagen cotidiana 0 |
| Este desánimo eterno y pegajoso, esta intransigente búsqueda perfecta |
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LINA ZERÓN |
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La casa 0 |
| Llegó el momento de partir el hogar en dos. Bien: comencemos |
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LINA ZERÓN |
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Ahí, donde 0 |
| En la blanda cavidad de mi cuerpo ardes. En el espacio donde impera |
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LINA ZERÓN |
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Desconsuelo 0 |
| Dios ¿dónde estás? Acaso en la débil ala de una mariposa, o en la gaviota |
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JOSÉ HIERRO |
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Cuaderno de Nueva York (La mano es la que recuerda) 0 |
| La mano es la que recuerda. Viaja a través de los años, desemboca |
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JOSÉ HIERRO |
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Cuaderno de Nueva York (Sólo materia de sombras) 0 |
| Sólo materias de sombras, criaturas de la noche, nubes espectrales |
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JOSÉ HIERRO |
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Villancico en Central Park 0 |
| Vistió la noche, copo a copo, pluma a pluma, lo que fue llama y oro |
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JOSÉ HIERRO |
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A orillas del East River (I) 0 |
| En esta encrucijada, flageada por vientos de dos ríos que despeinan |
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JOSÉ HIERRO |
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A orillas del East River (II) 0 |
| Yo ya no lloro, excepto por aquello que algún día me hizo llorar |
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HÉCTOR ROSALES |
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El fervor 0 |
| Puede ser la humilde vibración de las hojas del parral de un patio al sur |
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MARÍA SANZ |
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Muchacho fugaz 0 |
| Recuerdo que era invierno, que los almeces iban cobijando mi vuelta |
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MARÍA SANZ |
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Tú y yo nos encontramos... 0 |
| Tú y yo nos encontramos en Washington Square. Me invitaste a cenar |
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MARÍA SANZ |
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Corral de los olmos 0 |
| Tarde será cuando tu voz se filtre, almuédano, a través de estas paredes |
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MARÍA SANZ |
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El muro 0 |
| Cada día renace tu esperanza, tras unos golpes secos contra toda su inútil |
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MARÍA SANZ |
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Alguien que no soy yo 0 |
| Alguien que no soy yo lleva la cuenta de las horas felices, de las tardes |
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MARÍA SANZ |
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Nadie te ha dado nada 0 |
| Nadie te ha dado nada, tú lo sabes. Y lo entiendes mejor cada mañana |
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MARÍA SANZ |
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A quien sabrá perderme y acabarme 0 |
| Aunque siempre viviste con préstamos de amor, por cuenta ajena |
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MARÍA SANZ |
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En la morada de la luz escribo... 0 |
| En la morada de la luz escribo, con una transparencia contenida |
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MARÍA SANZ |
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Memoria de Veruela 0 |
| Los árboles entonan su nostalgia al compás de la brisa |
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MARÍA SANZ |
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El hombre que resiste 0 |
| El hombre que resiste es menos infeliz, acusa poco la llegada del mal |
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REINALDO ARENAS |
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Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche 0 |
| Dos patris tengo yo: Cuba y la noche, sumidas ambas en un solo abismo |
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REINALDO ARENAS |
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Epigrama 0 |
| Sus escritos, señora Norka o Nurko, más que en español están en turco |
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REINALDO ARENAS |
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Voluntad de vivir manifestándose 0 |
| Ahora me comen. Ahora siento cómo suben y me tiran de las uñas. Oigo |
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REINALDO ARENAS |
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Tú y yo estamos condenados 0 |
| Tú y yo estamos condenados por la ira de un señor que no da el rostro |
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REINALDO ARENAS |
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De modo que Cervantes era manco 0 |
| De modo que Cervantes era manco; sordo, Beethoven; Villon, ladrón |
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REINALDO ARENAS |
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No es el muerto quien provoca el estupor 0 |
| No es el muerto quien provoca el estupor, es la sorpresa de ver cómo |
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REINALDO ARENAS |
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Autoepitafio 0 |
| Mal poeta enamorado de la luna, no tuvo más fortuna que el espanto |
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GIOCONDA BELLI |
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Milagros 0 |
| En la pantalla -mi telescopio hacia el cosmos- mi red de atrapar palabras |
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GIOCONDA BELLI |
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Huellas 0 |
| Pronto me marcharé a selvas de humo y de concreto andré calles |
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GIOCONDA BELLI |
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Permanencia de los jardines 0 |
| En el enrevesado espeso matorral de mis floraciones has laborado |
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GIOCONDA BELLI |
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Oda a un país güegüense 0 |
| Este país me somete a su pasión, a su locura, a la droga de tardes |
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GIOCONDA BELLI |
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Oscuridades del amor 0 |
| Digo que nuestro amor ha sido como un crucero de lujo surcando acerados |
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GIOCONDA BELLI |
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Creación 0 |
| La soledad del escritor La fragua lenta, íngrima, de la palabra -el peligro |
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GIOCONDA BELLI |
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Gozos cibernéticos 0 |
| Aquí estoy: venada sobre el pasto azul. Los horizontes son planos |
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LEOPOLDO MARÍA PANERO |
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Bello es el incesto 0 |
| Bello es el incesto. Hay torneo de lanzas, y juegos y el vino promete |
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DAVID ESCOBAR GALINDO |
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El futuro 0 |
| Yo amo esta tierra pobre y apretada que más se expande cuanto más |
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AGUSTÍN LABRADA AGUILERA |
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No existe más oasis que tu cuerpo  |
| Mientras dura el relámpago, ardemos lluviosos en su aroma que ilumina |
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ERNESTO CARDENAL |
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El Oficio Nocturno  |
| Dos AM. Es la hora del Oficio Nocturno, y la iglesia en penumbra parece |
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ERNESTO CARDENAL |
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Hazme justicia Señor (Salmo 25)  |
| Hazme justicia Señor porque soy inocente Porque he confiado en ti |
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EYRA HARBAR |
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Pescado 0 |
| Como sedales aún mojados que no niegan la huella en que anda |
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EYRA HARBAR |
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Muelle 0 |
| El mar se ancla dormido en la pacífica piedra del muelle, la pared |
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EYRA HARBAR |
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Soplo 0 |
| Entiendo al aire cuando lo impulso, desde mi boca lo llevo al caracol |
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EYRA HARBAR |
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Estibador 0 |
| Anclando el ebrio movimiento de sus hierros, la nave espera madurar |
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EYRA HARBAR |
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Cosas de mujer 0 |
| La primera vez la sangre, como hija, caminó por la vida con su verdad |
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EYRA HARBAR |
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Aguacate 0 |
| Prendada estoy del aguacate. No dejo de pensar en su acuosa existencia |
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EYRA HARBAR |
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Viendo llover 0 |
| La atormentada necesidad del agua va raptando el último agujero de sol |
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JUAN DE TASSIS Y PERALTA |
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A los presagios del día del Juicio 0 |
| Cenizas que aguardáis aquella trompa para unir las especies desatadas |
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FRANCISCO DE QUEVEDO |
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Memoria inmortal de don Pedro Girón, Duque de Osuna, muerto en la prisión 0 |
| Faltar pudo su patria al grande Osuna, pero no a su defensa sus hazañas |
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FRANCISCO DE QUEVEDO |
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Descuido del divertido vivir a quien la muerte llega impensada 0 |
| Vivir es caminar breve jornada y muerte viva es, Lico, nuestra vida, ayer |
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FRANCISCO DE QUEVEDO |
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Arrepentimiento y lágrimas debidas al engaño de la vida 0 |
| Huye sin percibirse lento el día y la hora secreta y recatada con silencio |
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FRANCISCO DE QUEVEDO |
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Represéntase la brevedad de lo que se vive y cuán nada parece lo que se vivió 0 |
| Ah de la vida! ¿Nadie me responde? Aquí de los antaños que he vivido |
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LEOPOLDO MARÍA PANERO |
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Abandono 0 |
| Fui a cagar en tu cuerpo, por verlo tan desnudo. Hoy es tu alma un despojo |
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FRANCISCO DE QUEVEDO |
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Letra satírica a diversos estados (Lindo chiste) 0 |
| Hay mil doncellas maduras que guardan virgos fiambres, hasta que a fuerza |
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ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ |
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Casa con dos puertas  |
| Oh, casa con dos puertas que es la mía, casa del corazón vasta y sombría |
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ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ |
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Dolor  |
| Mi abismo se llenó de su mirada, y se fundió en mi ser, y fué tan mía |
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ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ |
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Romance del muerto vivo  |
| Hay horas en que imagino que estoy muerto; que sólo percibo formas |
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ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ |
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Ultimo viaje  |
| Camino del silencio se ha ido. Va adelante de mí. Lleva su antorcha |
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ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ |
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Soledad del poeta  |
| El iris de las alas bajo el manto; en la pálida sien, lauro y encina |
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ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ |
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El ladrón  |
| Del jardín de mis hurtos, fui señor y soy reo. Abrí todas las puertas del edén |
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LUIS RIUS AZCOITA |
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Canción de amor y sombra  |
| Quiero sembrarme en ti. No me conformo con tu piel, ni con tu risa |
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JAIME SABINES |
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Tú eres mi marido  |
| Tú eres mi marido y yo soy tu mujer. Tú eres mi hermana y yo |
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MANUEL BENÍTEZ CARRASCO |
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Soleá del amor indiferente  |
| Ni rencores ni perdón. ¡No me grites. No me llores! ¡lo nuestro ya se acabó! |
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ENRIQUE LIHN |
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Del mar espero barcos, peces, olas 0 |
| Del mar espero barcos, peces, olas, del cielo nada más que sol y viento |
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ALVARO MIRANDA BURANELLI |
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aria 0 |
| de pronto, en medio de la representación, cantó nadie lo había invitado |
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ALVARO MIRANDA BURANELLI |
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caída libre 0 |
| cuántas galerías, corredores, salas de espera aguardando |
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ALVARO MIRANDA BURANELLI |
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sesgo 0 |
| si vamos hacia algo de pronto, una movida equivocada nos desvía |
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ALVARO MIRANDA BURANELLI |
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ningún gato 0 |
| Conduciendo el automóvil por la carretera, en medio de la noche la luz |
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ALVARO MIRANDA BURANELLI |
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mi ángel 0 |
| el ángel vino a mí de pronto, me protegió tenía el rostro de mi madre |
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ALVARO MIRANDA BURANELLI |
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camino polvoriento 0 |
| al principio es un pequeño pueblo cercano a una montaña y hay una vida |
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JAIME TORRES BODET |
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Continuidad  |
| No has muerto. Has vuelto a mí. Lo que en la tierra —donde una parte |
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JAIME TORRES BODET |
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Civilización  |
| Un hombre muere en mí siempre que un hombre muere en cualquier lugar |
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JAIME TORRES BODET |
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La noria  |
| He tocado los límites del tiempo. Y vuelvo del dolor como de un viaje |
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JAIME TORRES BODET |
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Patria  |
| Esta piedad profunda es tierra mía. Aquí, si avanzo, lo que toco es patria |
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JAIME TORRES BODET |
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Ahora  |
| Ahora que las últimas cohortes incendiaron las últimas praderas |
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JAIME TORRES BODET |
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Nunca  |
| Nunca me cansará mi oficio de hombre. Hombre he sido y seré |
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ALFONSINA STORNI |
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El tumulto  |
| Yo fui la planta llena de hojarasca de torcida raiz, si que bien honda |
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RUBÉN DARÍO |
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Los motivos del lobo  |
| El varón que tiene corazón de lis, alma de querube, lengua celestial |
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EUGENIO FLORIT |
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Seguro pensamiento 0 |
| Estas noches así basta la luna que redonda en su luz sube a los altos |
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JOSÉ EMILIO PACHECO |
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Horas altas  |
| En esta hora fluvial hoy no es ayer y aún parece muy lejos la mañana |
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JOSÉ EMILIO PACHECO |
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El mar sigue adelante  |
| Entre tanto guijarro de la orilla no sabe el mar en dónde deshacerse |